Bookrailer de Cartas cruzadas

compartir

Buscador

Traductor

sábado, 30 de diciembre de 2017

Rendición, Ray Loriga


 Rendición”, de Ray Loriga, novela en la que el eco del más puro existencialismo matiza la obra del más crudo pesimismo y la convierte en una parábola de la sociedad actual pasada por la propia visión de su autor.

Las redes sociales, móviles e internet, como ojos vigilantes que nos espían e impiden la intimidad personal en la ciudad de cristal de ámbito planetario.


“Rendición”, de Ray Loriga, Premio Alfaguara 2017, es una novela que transcurre en un lugar fuera del mundo, en el límite del mundo y en la transparencia de éste que no es otra cosa que la que ofrecen las redes sociales y los medios informatizados que van recogiendo todos nuestros datos sin apenas darnos cuenta. El imperio que ejercen estos invisibles hilos sobre las conciencias y el ánimo de los millones de seres de todo el planeta que han convertido al ordenador y a las redes sociales, estas como representantes genuinas de internet, en el cuasi ojo del gran hermano que todo lo ve y en el artefacto mágico del que emergen las ideas, los consejos, las prohibiciones, los estímulos para el consumo más feroz, para crear los miedos, los deseos, las opiniones y difundir las leyendas urbanas y todo los que conforma el imaginario individual y colectivo de una sociedad informatizada, despersonalizada y alienada de individuos que ‘prefieren no pensar por sí mismos y seguir las directrices, la opinión y las consignas que nacen y se reproducen, incansables, en las virtuales redes sociales y en los medios de comunicación y de opinión.

Según este autor, durante el día y la noche nos observa un testigo invisible y despiadado. Algunos pensarán que es Dios, nuestra propia conciencia o ese gran ojo vigilante creado y controlado por los gobiernos, o incluso por las instancias supranacionales y de ámbito universal. Esa continua vigilancia de la que nos somos conscientes parece llevarnos a todos a una era apocalíptica y a convertirnos los ciudadanos en seres humanos desprovistos de todo tipo de memoria, de los cinco sentidos, de nuestra privacidad; y a vivir sin esperanza de futuro, porque nuestra identidad queda borrada en esa masa informe de seres aborregados, alienados, como meros zombis biológicos, que sólo cumplen la metas, los objetivos y las órdenes que se van filtrando en nuestros cerebros a través de los medios de comunicación y de las siempre sutiles redes sociales que mediatizan la opinión y la uniformizan sin divergencias, borrando el criterio personal para convertirlo en algo difuso, influenciado y generalizado.

Rendición habla de muchas cosas distintas y que afectan al común de los mortales, como son: la muerte, el desamor, el fastidio, la rutina, la paternidad, la costumbre, la posesión, el engaño; así como habla del trabajo, el sindicalismo, la limpieza, el destino y el bien común y, especialmente, de la mierda, y sin ánimo escatológico.

Utiliza el autor un lenguaje sencillo y una prosa clara, casi cristalina, con la que cuenta hechos atroces sin alterar el ritmo que sigue un continuo fluir sin saltos. Los diálogos apenas existen y los pocos que hay se encuentran formando parte del resto de la escritura, como queriéndoles dar poca importancia en el transcurso de la narración. La prosa de Ray Loriga, por ese motivo, puede parecer fría y desapasionada por ser demasiado aséptica en la dura descripción, sin emotividad ni apasionamiento.

Esta novela se puede considerar una alegoría, una parábola del absurdo del mundo, de la sociedad actual, en la intención de su autor que ha pretendido convertirla en una obra cercana a La Náusea de Sartre y al existencialismo. La náusea está presente en la sensación angustiosa de la nada en la que está inmersa una sociedad en la que se ha perdido la intimidad, en la que todos estamos expuestos a ser mirados, criticados y enjuiciados en una simbólica ciudad de cristal que no permite la intimidad ni los secretos, ni tampoco mantener la vida personal a resguardo de miradas curiosas, de la continua observación a través de los supuestos medios de comunicación interpersonales que actúan como un ojo vigilante que nos espía sin descanso.

También, parece indicar que esa ciudad de cristal, transparente y vigilante, es la propia cárcel interior en la que todos estamos encerrados, porque está en nuestro interior y aceptamos los barrotes psicológicos que nos aprisionan por simple conformismo, por comodidad, por miedo a la rebelión y por puro y duro sentimiento previo de derrota. El mal de muchos es el consuelo de todos, y en ese sometimiento a un tipo de vida que nos aliena, nos conformamos con una existencia que nos asfixia en un mundo que se ha vuelto inhóspito, incomprensible y cada vez más inhabitaible.

El protagonista ha perdido a su mujer y a sus hijos en la guerra, símbolo de todas las guerras, al igual que ha perdido todas sus posesiones. Lo único que le queda es el vacío de sus ausencias, el sinsentido del mundo que lo rodea y el caos emocional de tántas pérdidas no asumidas.

Se aprecian en esta obra influencias que recuerdan a Juan Rulfo, del que el año pasado en el que se publicó "rendición", se celebró el primer centenario de su muerte, y de Albert Camus. Aunque ese deseo de emulación por parte de Loriga quede en un simple intento, porque este autor es muy diferente a ellos, -aunque juegue con el mismo pesimismo subyacente en su obra que los autores señalados-, Intenta usar el mismo y sencillo lenguaje que  los mencionados escritores y la claridad con la ,que va exponiendo su drama, sus sufrimientos, sin quebrantar en ningún momento su discurso en el que no utiliza adjetivos, no intenta dramatizar, y en su prosa aséptica se va desgranando el horror que está viviendo en un mundo que se ha vuelto una trampa mortal, una ratonera sin salida. Este autor parece querer también, emular a escritores como Kerouac, Bulowski y Carver, aunque sólo queda en el intento.

Rendición, es una novela que pretende ser alegórica del mundo real en el que vivimos y en el que el ser humano se encuentra más perdido y solo, a pesar de que virtualmente cada vez se relaciona con más gente a través de las redes sociales y sus señuelos. Una novela demasiado ambiciosa para los resultados conseguidos que ha quedado sólo en el intento fallido de explicar el mundo caótico y complejo actual, utilizando el recurso de ese sempiterno “no se dice dónde” ni se sabe “cuándo” ni tampoco “quién” Especialmente, quién es , realmente, el narrador de los hechos, pues solo describe todos vagos, genéricos, indeterminados que no consiguen atrapar al lector y hacerle sentir que lo que Loriga cuenta es algo que le concierne o puede hacerlo. Lugares e ideas comunes que flotan siempre en la indeterminación del momento, del escenario que quiere ser uno y todos, al mismo tiempo, lo que agrava la poca credibilidad de los personajes que parecen prototipos sacados de una película futurista, a lo que ayuda la falta de emotividad, de expresividad y de calor humano en la narración. La voz del narrador y protagonista suena como la de un robot: fría, impersonal, inexpresiva y monótona, como si todo lo que contara no le afectara, aunque está contando su propia experiencia.

En esta novela hay demasiada asepsia narrativa, quizás para hacerle hueco a todo aquello de lo que quiere hablar el autor y que ha sido enumerado anteriormente, aunque no puede dedicarle mucho tiempo a nada en concreto. Demasiada carne para tan poco fuego. Quizás, por eso la novela deja frío al lector y cuando termina de leerla piensa que Loriga le ha hablado de muchas cosas genéricas, pero sin contar nada en concreto. Todo demasiado intemporal, impersonal e indeterminado.

Una novela que, gracias a la publicidad del premio obtenido, llega a las librerías con todas las garantías de que se venderá mucho y decepcionará también a muchos. A todos los que esperan encontrar en ella algo que su autor no ha podido o querido llegar a expresar,. bien por exceso de planteamientos o, bien, por falta de medios, oficio y recursos narrativos para llevar a cabo tan ambiciosa intención con tan pobres resultados.

------------------

Rendición, Ray Loriga, Premio Alfaguara de Novela 2017, Madrid, 2017

Apegos feroces, Vivian Gornick


AnaAlejandre
Apegos feroces
Vivian Gornick
Prólogo de Jonathan Lethem.
Traducción de Daniel Ramos
Sexto Piso, 2017. 195 páginas

“Apegos feroces” de Vivian Gornick. Una autobiografía sobre la relación siempre difícil y tormentosa de madre e hija.

Una reflexión crítica acerca de la condición femenina en la sociedad actual   


El tema de la relación entre madre e hija ha hecho correr muchos ríos de tinta y hay una serie de nombres de escritoras que hicieron de ese tema el eje central de sus obras, entre las que destacan las británicas Virginia Woolf y Doris Lessing; y las francesas George Sand y Colette, entre las más cercanas en el tiempo. Hay que destacar que la literatura francesa es la que más ha incidido sobre este tema tan candente y común para las mujeres de cualquier época y país, contrastando con la escasa atención, por parte de las escritoras del ámbito hispano, hacia este espinoso tema de relación materno-filial que parece ser un tabú en nuestra literatura.

Todas ellas eran escritoras célebres y controvertidas feministas y, también, compartieron la dura experiencia de vivir sus respectivas maternidades de hijas con las que mantuvieron relaciones conflictivas.

La influencia de la madre es muy importante para la maduración psicológica y emocional de su hija que toma a su progenitora como único referente para poder entender el mundo y conformar su propia identidad de mujer. Eso ya lo afirmaba Wirginia Woolf, destacando el importante papel que representa cada madre para su hija y para el aprendizaje verbal de esta, ya que es su madre quien le enseña a comprender el mundo que la rodea a través de los conceptos, ideas, prejuicios, creencias y fobias que van conformando el ideario de una mujer transmitido por su madre. Para ello, no puede contar con las experiencias masculinas que son diferentes en cuanto a la sensibilidad y forma de pensar a la de las mujeres, y, por ello, la mujer tiene que empezar a conocer, comprender y juzgar la realidad a través de la mirada de su madre que le va conformando la suya propia o, por el contrario, se convierte en antagónica por un afán de rebeldía, incomprensión o distanciamiento emocional.

El papel de una madre es fundamental para el crecimiento emocional de sus hijos, especialmente de sus hijas, desde antes de su nacimiento, por llevarlo nueve meses en su vientre. Ella va conformando todas las experiencias sensoriales del aún no nacido que le determinarán en el futuro su propio mapa emocional. Las hijas para poder empezar a ser autónomas como seres humanos necesitan crear su voz propia, rechazando y contrastando el discurso materno.

Esto es de lo que trata el libro autobiográfico Apegos feroces, de Vivian Gornick. Un análisis profundo y sin contemplaciones de la relación con su propia madre, desde la visión de la madurez de la autora y de la ancianidad de su progenitora.

La autora utiliza el diálogo con su madre ya anciana, en sus paseos por las calles de Manhattan, siendo ya una mujer madura; encuentros en los que se producen agrias discusiones, en muchas ocasiones. A lo largo de esos paseos se van desgranando sin cesar los diálogos en los que abundan los reproches, los recuerdos, las ya casi olvidadas complicidades, algunas recuperadas y, con ellas, Gornick va creando el relato que describe el esfuerzo de una hija por definir su propia personalidad y encontrar su propia voz, -la expresión de su pensamiento sin influencias maternas-, y su propia identidad de persona singular, sin dejarse mediatizar por la influencia notable de su madre, El tiempo no es lineal, sino que vuelve al pasado cuando era aún la autora una niña y adolescente, y cuando era una mujer adulta y su relación con su madre ya anciana. Ambos tiempos, pasado y presente, se superponen para crear una visión de conjunto que hace más completo el retrato de esas dos mujeres, enfrentadas y con esa relación de amor-odio profundo que sólo puede existir entre madre e hija.

Para ello, tiene que elegir entre dos modelos femeninos muy distintos, contrarios en muchas cosas, que representan dos mujeres, ambas viudas, su madre, por una parte; sumida en el dolor de la pérdida de su esposo; y Nettie, por la otra, su vecina, otra mujer sola que adopta una actitud diferente a la de la madre de Gornick, pues hizo del sexo y su relación con los hombres una forma de desquite y un arma para afianzar su propia identidad de mujer, sin dejar por ello de ser una habitante más del bloque de casas de judíos, en el Bronx en el que viven, y en el que las mujeres son mayoría en el entorno vital de las tres que protagonizan esta obra.

Ambos modelos de mujer la hacen sentir sensaciones contradictorias hacia ellos, pues siente rechazo y atracción, al mismo tiempo por los dos prototipos. Esa ambivalencia le marcará profundamente y será la que definirá su relación con otras mujeres, con los hombres y con el mundo laboral.

Gornick intenta analizar la causa que provoca que una hija pase de la más absoluta adoración a la figura materna cuando aún es una niña, a la etapa de rechazo físico y moral a partir de la pubertad y juventud. La autora define en una pregunta de su madre de por qué no se marcha ya que nada la retiene, la verdadera naturaleza del problema entre ambas: ella no puede dejar a su madre porque ya se ha convertido en una mujer igual a ella. No puede irse ni quedarse, en una ambivalencia que la define y la atrapa dentro de la contradicción que supone. Hace realidad la frase, o refrán español, que afirma que “toda mujer acaba pareciéndose a su madre”. Ese parecido que la autora rechaza, pero que advierte con el paso del tiempo y de la certeza de que ha ocurrido.

Como decía Lacan, el psiquiatra suizo que había estudiado la relación madre-hija durante cuarenta años y terminó confesando que era la cuestión más difícil y espinosa que había encontrado en su carrera profesional, por lo que afirmaba que, para que una relación madre e hija llegue a un punto de encuentro y entendimiento entre ambas, primero tiene que ser devastadora.

Eso es lo que Gornick ha intentado explicar a través de esta obra y sus múltiples vericuetos. La relación de madre e hija sólo puede llegar a ser buena cuando deja de existir la rivalidad, la dependencia emocional de la hija hacia su madre, y crea aquélla su propia identidad en la que siempre habrá retazos de su madre, pero de cuya influencia habrá quitado todo lo aceptado como valedero sin haber pasado primero por la criba de su propio criterio personal.

Sólo desde la libertad se puede crear y transformar una relación difícil y traumática en otra más cálida, enriquecedora y satisfactoria. Labor difícil para madre e hija que siempre terminan encontrándose, antes o después, cuando los años, la experiencia, el desencanto y la desilusión vital han hecho su labor en el ánimo de las dos y les otorga la lucidez `para comprender que ellas son, como todos los seres humanos, igual de imperfectas, insatisfechas, limitadas y vulnerables que el resto de los seres humanos. Solo entonces, los reproches y el rencor dejan paso, al fin, al intento de acercamiento, comprensión y perdón.
Vivian Gornick (Nueva York, 1935) afirma que "toda obra literaria contiene tanto una situación como una historia". En su obra “The situation and the story” que constituye su antología sobre el subgénero del ensayo personal, sostiene que lo más necesario para hallar esa voz propia es saber quién habla y por qué lo hace. Para esta autora, la situación es el contexto o circunstancia, e, incluso, la trama; y la historia es la experiencia emocional, la idea que preocupa al autor, lo que quiere decir. Gornick, en1969, empezó a colaborar con el semanario alternativo The Village Voice, donde comenzó a reivindicar los principios del feminismo radical. Su periodismo lo iniciaba desde las barricadas del movimiento y con especial acierto, ya que, supo llevar esa mirada a la crítica literaria. Esta autora es una de las voces más importantes de la segunda ola feminista de EE.UU., y su obra “Apegos feroces”, fue publicada en 1986 en dicho país., con éxito clamoroso y eso le permitió convertirse en un referente literario y una de las voces más importantes del feminismo de su país.

Esta autobiografía novelada es de lectura recomendable para comprender la relación, siempre traumática pero indestructible, entre madres e hijas, narrada por una autora que es una ardiente feminista, combativa y exigente, pero que no deja por ello de ser mujer y escritora que sabe narrar y tiene de qué hacerlo con sinceridad, en algunas ocasiones, crudeza, en otras, pero nunca exenta de sensibilidad y comprensión hacia el difícil mundo lleno de contradicciones de la mujer actual.

----------------------
Apegos feroces. Vivian Gornick. Prólogo de Jonathan Lethem. Traducción de Daniel Ramos. Sexto Piso, 2017. 195 páginas.


lunes, 4 de septiembre de 2017

La regata, de Manuel Vicent

"La regata", la última novela de Manuel Vicent con trasfondo del Mediterráneo. 


Una lúcida reflexión novelada sobre el deterioro y la explotación del mar y sus costas.

Ana Alejandre                                             
La regato, Manuel Vicent, Alfaguara

La regata, nueva novela de Manuel Vicent (Castellón, 1936), tiene como trasfondo el Mediterráneo, mar siempre querido y añorado por el escritor cuando está lejos de él, y en la que reflexiona sobre el paraíso perdido que, un día, decidimos perder.

Esta novela, además, es el libro más marinero de Vicent, pues su trama es un viaje a vela, pleno de sol, salitre y sensualidad a flor de piel, aunque el mar no sólo es en esta obra la superficie rutilante, azul y centelleante, sino que también posee una profunda y turbia negrura, aspecto menos bello y sereno que forma parte de la narración como trasfondo narrativo inquietante y oscuro. El Mediterráneo ya fue también el telón de fondo de otras de sus más importantes novelas como Tranvía a la Malvarrosa (1994), Son de Mar (Premio Alfaguara 1999) y León de ojos verdes (2008). 

Todos conocemos la larga y fructífera carrera literaria de Vicent y su maestría narrativa para describir ambientes y atmósferas, pero La regata muestra que es capaz, como ningún otro autor, de mezclar la sátira social y la intriga, sin renunciar por ello a un tono alegre y festivo, como puede ser una regata en el bello, milenario, luminoso y siempre sorprendente Mediterráneo; y, al mismo tiempo, hacer una aguda y lacerante denuncia de la corrupción que sufre la costa desde hace muchas décadas, retratar la lujosa y huera vida de los nuevos millonarios, sin olvidar las vidas malogradas y las tragedias personales y colectivas que terminan naufragando, metafórica y realmente, en ese mar insondable y prolífico como es el Mediterráneo.

La trama de La regata mezcla personajes de toda índole y condición, desde el veterano empresario Pepe California y su amante, la joven actriz Dora Mayo, que destaca por su belleza, quienes deciden participar en la regata a través del Mediterráneo a bordo del velero que el empresario ha conseguido gracias a sus ganancias provenientes de la primera guerra del Golfo.

Sin embargo, los planes de la pareja se ven trastocados por la súbita muerte del empresario en plena noche de amor, ayudado por la Viagra, que le lleva a quedarse fulminado en un momento de la relación amorosa para la que ha conseguido que la joven actríz le permitiera atarla a la cama. Ella consigue escapar de sus ataduras y regresa a Madrid. Allí consigue ser la elegida para ser la protagonista, Lisistrata, en una obra financiada con la tarjeta del empresario fallecido.

La vida en la costa sigue adelante en su frivolidad, superficialidad y hedonismo barato. La regata de la que ya no podrán gozar los dos amantes, ha partido de Circea a primeros de agosto. En ella participan otros personajes típicos en la realidad social y económica española: el ex ministro dado a la vida social, el cirujano plástico famoso, el abogado de cara factura y gustos elitistas, así como el constructor que ve oportunidad de negocio rentable en cualquier terreno urbanizable por explotar.

Además de los personajes citados, se encuentra la figura de Ismael, escritor novel que intenta escribir una crónica de la travesía. Conoce bien el Mediterráneo desde que era niño y se pregunta si será el mismo mar, ese paraíso puro e irreductible que guarda en su memoria. Sobre todo, se pregunta si será capaz, durante la navegación, de vivir al margen del ambiente que lo rodea, esa fantasmagoría turbia en la que se mezclan los intereses espurios, la ambición, el deseo y la absoluta banalidad. Sólo Laia, la pelirroja compañera de travesía, será su único apoyo para conseguir llevar a cabo su escritura.

Fuera de la anécdota que es toda historia narrada, La regata es una reflexión sobre el deterioro de la Naturaleza, en este caso la costa mediterránea, los turbios intereses que están detrás y la sociedad que pulula en sus costas en busca de placer, vida fácil, sol y mar, sin darse cuenta de que éste siempre pasa factura al loco quehacer de los hombres, movidos por la ambición desmedida, su falta de escrúpulos y la ceguera que los lleva a destruir a la Naturaleza de la que todos formamos parte.

Excelente novela es esta que muestra lo mejor de Manuel Vicent, su ironía siempre lúcida e inteligente, y su excelente prosa en la que parece brillar el esplendor de un mar al que parecen querer apagar su fulgor, definitivamente, quienes lo explotan, y a sus costas, sin ningún tipo de reparo.
-----

La Regata, Manuel Vicent, Editorial Alfaguara, Madrid, 2017, 240 páginas


Vicisitudes, de Luís Mateo Díez


“Vicisitudes”, la nueva obra de Luís Mateo Díez que pone de manifiesto su maestría para describir caracteres y situaciones con su inimitable estilo, creador del mítico territorio de Celama.

En este nuevo libro en el que se reúnen 85 relatos que transcurren en el lugar imaginario antes mencionado, se encuentra el estilo acrisolado de este escritor, uno de los mejores prosistas de la literatura española actual, de escritura clara, pulida y brillante en su diáfana virtuosidad.

A lo largo de su prolífica carrera literaria, que va desde el realismo a la esperpentización, pasando por el simbolismo; y desde el envilecimiento hasta la humanización de los seres de ficción que habitan sus historias, ha ido depurando su singular estilo del que nos ofrece una nueva creación, en la que se suman y definen muchos de los elementos que ya aparecían en sus novelas anteriores.

Dichos recursos narrativos los utiliza ahora para recrear las historias de una pluralidad de seres que corresponden, cada uno de ellos, a un carácter, una circunstancia, talante u oficio determinados, y tienen como nexo común la de estar sometidos a un porvenir que, en muchas ocasiones, es compartido solo en cuanto que revela la vulnerabilidad y fragilidad de todo ser humano. Todos esos personajes pueblan un universo literario personal que comenzó en su primera novela Las estaciones provinciales” (1982), seguida por la extraordinaria “La fuente de la edad” (1986) y continúa en este nuevo título.

Este nuevo título, que es un conglomerado de narraciones diversas que presentan la gran variedad de tipología y caracteres humanos, tiene como antecedentes a sus novelas” El espíritu del páramo” (1996) y continuó con su segunda entrega de la trilogía, “La ruina del cielo” (1999). Fábula, esta última citada, en la que figuran más de trescientos personajes, en sus 68 capítulos, que tienen la particularidad de que son los habitantes del cementerio, vecinos de Celama ya fallecidos, que muestran su propia  actitud ante la muerte, a través de un libro encontrado por su protagonista que hace las veces de narrador y quien trata de recrear las personalidades de todos y cada uno de los nombres que pueblan el ejemplar hallado -memorias médicas del doctor que antecedió al narrador en el cargo de la misma localidad-, que, de esta manera, van recobrando su propia identidad  quienes ya no están entre los vivos. De ahí, que llevara el subtítulo de “Obituario”. Con dicha obra obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en 1999, y a la que él mismo definió como una fábula sobre la pérdida, en referencia a la desaparición de un modo de vida, de un mundo en extinción. Puso fin a dicha trilogía el título “El oscurecer” (Un encuentro) (2002) en el que refleja el presente agónico del mítico espacio por él creado.

También, en esta ocasión, la gran creatividad de Luís Mateo Díez y su prosa, depurada y exquisita, continúan demostrando que sigue con el mismo impulso creador que en títulos anteriores y con el estilo sobrio y gozoso para el lector al que nos tiene acostumbrados. Vuelve a enfrentarse al mundo rural, situando la narración en ese páramo, territorio o llanura, que conforma la geografía bautizada con extravagantes topónimos, en un alarde paralelo al que realiza al crear la elaborada antroponimia que forma parte de su personalísimo estilo.

Vicisitudes agrupa y reúne los 85 relatos que la forman, se cuentan las peripecias de otros tantos personajes que transitan por los diversos pueblos y lugares de la comarca de Celama. Y cada uno de ellos representa un determinado defecto moral, una profesión y un carácter; así están reflejadas todas las posibles situaciones de insatisfacción, desdicha, decepción, soledad o amargura. En dichas narraciones se encuentran todas esas  situaciones que hacen sufrir a las personas que las padecen y que van desde la enfermedad a la soledad, desde el engaño a la decepción, desde la ausencia añorante o la presencia indeseada.

Pero en estas historias no se narran todos los posibles sucesos vividos por cada personaje, sino el de ese momento crucial en la que la existencia de su protagonista cambia por un determinado motivo, dando un giro de 180 grados a su rumbo vital, por un hecho fortuito, una enfermedad inesperada o una especie de revelación que le marca y cambia su futuro.

´Luís Mateo Diez ejerce en esta nueva novela como notario, testigo de una época ya pasada que huele a provincia cerrada sobre sí misma y con aires anacrónicos, pero en la que se destila algo que todos vivimos una vez, por experiencia personal  u oído de terceras personas, que nos trae el eco de un mundo ya prácticamente desaparecido, pero que permanece en la memoria colectiva de la generación que lo vivió y sigue presente en el recuerdo de muchos.

El escritor se sirve tanto de la voz en tercera persona del narrador omnisciente y omnipresente, en unas;  y, en otras, como sujeto participante de alguna de las vidas contadas, sin dejar nunca la mirada incisiva y compasiva, la ironía en muchas ocasiones, y la comprensión de la volubilidad del alma humana en sus múltiples vericuetos, en sus fútiles ilusiones y en su perenne inconsistencia.

Si en la novela,” La ruina del cielo”, se perfila la actitud de sus personajes ante la muerte, en este nuevo título, nos ofrece, en cada relato que lo compone, una visión de las vidas anónimas, grises, pero que encierran todas ellas una gran paleta de tonalidades por descubrir. Cada una es el compendio de la naturaleza humana, resumida y plasmada en un solo individuo que ofrece, así, una imagen fragmentada de la humanidad de la que todos participamos, pero vista desde el ángulo exclusivo de una determinada situación, característica individual, obsesión o situación concreta que la singulariza y la realza.

Esto convierte a estas 85 narraciones, en  su conjunto, en la imagen global de un gran mosaico en el que se refleja nuestra quebradiza condición y la  frustración que toda vida representa, rodeada de otras muchas, aparentemente iguales, pero distintas en cada actitud, en cada forma diferente de estar y ser en el mundo, en cada determinación vital que marca el mañana de quien, de forma casual o premeditada, toma una decisión que fijará su porvenir y le llevará hasta un destino que ni siquiera vislumbraba. Están retratadas la infancia y su desvalimiento, la adolescencia y sus muchas contradicciones, la ilusión del noviazgo que se desvanece muy pronto, la carga del matrimonio y sus claroscuros, la viudedad y sus pesares, la amargura de la separación y el divorcio, o la desesperación de un mal diagnóstico; y, así, un sinfín de situaciones vividas por seres anónimos, pero en los que también hace nido la desdicha.

Luís Mateo Díez nos ofrece lo mejor de su literatura, de su prosa  matizada de términos antiguos, algunos en desuso, que nos trae el eco de los escritores de la Generación del 98 -aunque el propio autor niega dicha influencia-, la misma que se evidencia en su escritura depurada, clara y límpida, que nos habla de otros tiempos en los que escribir era una forma  serena y profunda de mirar y recrear el mundo y a las criaturas que en él habitan.

-------------
Vicisitudes, Luís Mateo Díez, Alfaguara, Madrid, 2017, 568 páginas



miércoles, 1 de marzo de 2017

              Añadir leyenda
SP.Q.R. Una historia de la Antigua Roma
 Mary Beard               
Traducción: Silvia Furió Castellví
Crítica, Barcelona, 2016, 646 pp.

Ana Alejandrehttp://www.editanet.org

Esta obra es la demostración evidente de que la divulgación histórica puede ser hecha con rigor, amenidad y hasta con gracia. Estamos hablando de todas aquellas cualidades que posee Mary Beard, Catedrática de Clásicas en el Newnham College, Cambridge. Editora del Times Literary Supplement y miembro de la Academia Británica y de la Academia Americana de Artes y Ciencias. Y por si todo esto fuera poco, acaba de ser galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales 2016.

Viendo este currículum se puede pensar que sus obras serán eruditas y sólo aptas para especialistas en la historia clásica. Sin embargo, a todos sus cualificaciones, cargos y títulos académicos, hay que sumar el de que es una escritora, una erudita y una especialista en Historia de las más prestigiosas del mundo; pero, sobre todo, es sumamente divertida. Su capacidad narrativa de escribir sobre la Historia, le permite hacerlo con todo rigor, profundidad y amenidad constantes que hace que sus libros sean adictivos, como esta magna S.P.Q.R. Una historia de la Roma antigua que hace las delicias de los lectores a lo largo de sus más de 600 páginas que saben a poco y dejan el deseo de seguir leyendo.

Mary Beard esta mujer que sabe conjugar el rigor con la amenidad, la claridad expositiva con la apabullante documentación e investigación y la crítica irónica y bien humorada de muchos de los temas que trata, haciendo hincapié siempre en el dato más importante que puede pasar desapercibido para el lector, pero al que coge de la oreja, dicho de forma humorística, para que se fije en esa aparente casualidad que se da en sucesos que, aparentemente, son inconexos, o en la intencionalidad oculta que subyace en otros de los muchos hechos históricos narrados por la prodigiosa divulgadora que es Mary Beard de una materia de la que está reconocida mundialmente como una de sus más prestigiosos especialistas.

S.P.Q.R. Una historia de la Roma antigua es una obra histórica, dividida en doce apartados, con un prólogo y epílogo, además de ofrecer una abundante Bibliografía y cronología, incluyendo mapas de la Roma antigua que ayudan a ubicar los hechos históricos, lugares, personajes y hasta las fechas en las que acaecieron y su sincronicidad.

Aparecen toda la obra acompañada de imágenes que ilustran al texto, imágenes de monumentos, estatuas, detalles, edificios y un sinfín de lugares que han tenido un protagonismo en la historia que cuenta en cada uno de sus apartados.

Así nos encontramos desde el capítulo dedicado a Cicerón y a la llamada conjura de Catilina, al igual que otro capítulo se dedica a los principios de la fundación de Roma; otro, a los Reyes de Roma; el siguiente a la expansión, otro más a la Nueva política, etc. Todo ello, para explicar el motivo por el que una pequeña ciudad de Italia se convirtió en la capital del imperio más poderoso del mundo que pasaría a ser conocido como el Imperio Romano, e hizo de Roma su centro neurálgico y la ciudad más importante del mundo occidental con un millón de habitantes en el siglo I a.C.

El placer de leerla aumenta página tras página, por estar escritas con la facilidad, claridad y conocimiento profundo del tema tratado por esta mujer, optimista y vitalista, que quiere escribir y lo hace, con suma sencillez para toda clase de lectores. Sabe que la Historia nos atañe a todos y nos interesa, no sólo es materia de interés para especialistas, sino para quienes, por europeos y hablando lenguas latinas, hemos heredado de los romanos la lengua, el Derecho, la organización política y muchas de las costumbres de las que ignoramos su procedencia, además de las muchas muestras arqueológicas que pueblan el territorio español, desafiando el paso de los siglos y, en ocasiones, la indiferencia de los hombres.

No es el primer libro de divulgación histórica escrito por Mary Beard, pues ha publicado The Pahernon (2005), El triunfo romano ( Crítica,2008), Pompeya (Crítica, 2009), ganadora del Premio Wolfson, y La herencia viva de los clásicos (2013), siendo la última obra la que sirve de objeto a este comentario. Todos estos títulos y sus programas en televisión, le han dado una gran popularidad sin perder un ápice de su ganado prestigio. Es su labor de investigación y divulgación histórica la que le ha hecho ser galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales 2016. Muy merecido, sin duda alguna.



horas en una biblioteca, de Virginia Woolf

Horas en una biblioteca
"Horas en una bioblioteca", de Wirginia Voolf
Virginia Woolf
Seix Barral
Barcelona, 2016

Ana Alejandre

Esta obra no se puede encuadrar en ningún género en concreto, aunque podría bien ser clasificado como una excelente crónica literaria a través de la visión de una novelista, crítica literaria, editora, y precursora del feminismo, que va desgranando su opinión a lo largo de las 358 páginas en las que se encuentras los 48 textos diferentes de varias épocas de su trayectoria literaria, pero todos relacionados con la literatura, los autores, algunos de los cuales son objeto de comentario, como es el caso de Joseph Conrad, Edgard Melville, Dostoievski, Jane Austen o Shelley. Además, habla también sobre las modas y modales del siglo XIX, del arte de la ficción, de la prosa en lengua inglesa, de las relaciones hombre y mujer, entre otras muchas cuestiones.

Virginia Woolff fue, además de la gran escritora y crítica, una voraz e inteligente lectora, lo que siempre antecede al hecho de escribir. Eso le permite tener una prodigiosa cultura literaria, además de una excelente y lúcida visión de sus contemporáneos, pero también de los clásicos en lengua inglesa.

En esta obra aparecen textos tanto de de sus primeros tiempos como crítica literaria y, también, de sus primeros intentos ensayísticos de corte informal, así como algunos de sus últimos, extraordinarios y certeros análisis de los autores antes citados. Al final de la obra aparece un texto aclaratorio del origen de todos y cuantos textos aparecen en esta compilación que lleva el título de Horas en una biblioteca, haciendo alusión al trabajo ingente de esta escritora y crítica, en su investigación literaria, cuyo fruto nos ofrece ahora en esta compilación.

Woolf siempre vivió atormentada por su problemas psicológicos y emocionales, sus continuas depresiones que comenzaron por la temprana muerte de su madre, cuando ella sólo contaba trece años de edad. Esta dolencia depresiva crónica no le impidió llegar a ser una de las figuras más emblemáticas de la literatura inglesa, porque está considerada, junto a James Joyce, una de las figuras literarias innovadoras de la novela moderna.

Entre sus obras se pueden contar títulos tan emblemáticos como La señora Dalloway (1925), Al faro (1927) o Las olas (1931), utilizando en ellas su constante experimentación narrativa en cuanto al uso de la técnica en la que experimentaba con la estructura temporal y espacial. Además, innovó el uso del monólogo interior en sus personajes, dejándolos fluir tal como aparecen en sus mentes, dejando así aflorar el subconsciente que va descubriendo la psicología de cada habitante de sus obras narrativas. Todas la obras antes mencionadas son un claro exponente de este recurso que logra mediante un logrado lenguaje narrativo, con el que consigue aunar y armonizar perfectamente el mundo racional y el irracional.

Esta obra es, por tanto, aconsejable a todo aficionado a la literatura, porque en ella encontrará la opinión expresada con amenidad y rigor de una experta en el tema, una profunda conocedora del mágico proceso de creación, de sus múltiples vericuetos, de las técnicas del oficio; así como de los más importantes autores de su época y de los autores clásicos ingleses. Todos esos conocimientos los plasma en esta obra que contiene su pensamiento crítico literario y la evolución que sufrió a lo largo de su brillante carrera literaria.

Recomendable su lectura a quienes son adictos al talento de Virginia Wolf y a quienes la desconocen. Unos y otros tienen en esta obra una amplia selección de textos escritos por quien decía siempre una de sus frases emblemáticas: «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción». De ahí deviene el título de una de sus obras de ensayo más famosas dentro del mundo del feminismo: Una habitación propia (1929), en la que analizaba los problemas de las mujeres escritoras -o dedicadas a muchas otras actividades-, en un mundo hecho por y para los hombres. Su talento consiguió superar todas las barreras que la mujer tenía en su época -aunque no han desaparecido totalmente-, y conseguir llegar a lo más alto de la cima de la gloria literaria.