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miércoles, 29 de junio de 2016

Las manos de los maestros I y II, J.M. Coetzee

Las manos de los maestros I y II.
 J. M. Coetzeee.
Traducción de Javier Calvo Perales.
 Random House. Madrid, 2016. 224 / 240 páginas.


            Esta obra de Coetzee, célebre escritor, Premio Nobel de Literatura, lúcido ensayista y prestigioso crítico literario, nos ofrece 27 ensayos breves sobre la  siempre apasionante literatura y sus muchos vericuetos, aunque no están ordenados según un criterio determinado, ni ofrece explicación alguna del motivo de la selección realizada o de algún otro dato relativo a los textos ofrecidos fuera del contexto de esta obra, a no ser la somera referencia a la fecha en la que fueron escritos algunos pocos de ellos y en otros se explica, a pie de página, su origen.
            A pesar de ello, para todo interesado en la literatura es una delicia tener a mano y poder degustar un menú literario como el que nos ofrece Coetzee, no sólo como avezado escritor de narrativa y ensayista, uno de los más importantes del panorama literario mundial de la actualidad y Premio Nobel de Literatura, sino, también, como acreditado crítico literario que tiene ingentes conocimientos de las obras y sus autores, y conoce bien la literatura y sus entresijos, tanto de mano propia como ajena. Todo ello obliga, en esta obra, al lector a exigirse un continuo ejercicio mental y esfuerzo intelectual que va creciendo, a medida que avanza la lectura y su complejidad, aunque ninguno de los ensayos que contiene ofrece la posibilidad de una lectura sencilla y superficial.
            Esta no es la única obra de ensayo de Coetzee, pues es autor de innumerables obras ensayísticas y, en algunas de ellas, comenta las referencias literarias que habían inspirado o alumbrado la escritura de sus obras. Para escribir esta obra Coetzee ha seleccionado algunos de los ensayos que ofrecía en obras anteriores, sus preferidos, y los ha acompañado de unos textos escritos con posterioridad que se publican por primera vez en lengua española.
            En el primer volumen de los dos que componen la obra, Coetzee nos ofrece su visión crítica y sagaz de escritores de la talla T.S. Elliot, Nadine Gordimer, Doris Lessing, Walt Whitman, William Faulkner, Arthur Miller, Philip Roth, Patrick White, Les Murray y Gerald Murnane.
            Se pueden distinguir tres cuestiones en esta obra que son objetos de especial atención por parte de Coetzee: el primero de ellos es que considera a la figura del escritor como una persona que vive en perpetuo conflicto e inadaptación al medio. Es como si aceptara que, por el hecho de que en toda obra literaria hay un conflicto, pues sin él no existiría la justificación de la obra en sí; en todo escritor siempre hay siempre un ser conflictivo y si no se diera esta condición no existiría tal escritor. Para ello, se sustenta en la vida de los escritores de los que escribe, pues entre ellos no existe la figura de la persona que tiene una vida normal, medianamente feliz, integrada en la sociedad en la que vive, sino el individuo que parece estar incómodo, inadaptado y  que siempre vive a caballo entre la insatisfacción evidente de algunos escritores y la amargura desencantada, cuando no angustiosa,  de otros.
            La segunda cuestión es la conclusión que parece deducirse de toda la obra:  la convicción de que el hecho de ser un buen escritor, de tener talento literario, no significa que se posea la misma calidad humana, ni siquiera asegura el valor, la honradez o la propia lucidez mental aplicada a la propia vida.
            La tercera, es la preocupación política que Coetzee manifiesta a lo largo de esta colección de ensayos literarios y, en general, en toda su obra, porque la cosa política no es para él algo accesorio en su vida, sino una cuestión de primera magnitud a la que dedica atención, trabajo y tiempo en su constante activismo político.
            En esta ensayo, en sus dos volúmenes, no sólo se aprecia la extraordinaria erudición de su autor, su agudeza en el análisis y la certera visión que tiene de la literatura en general, sino que también se encuentra en ella el profundo interés que tiene Coetzee por las cuestiones no sólo literarias, sino también morales y estéticas (la estética, decía Kant, es una rama de la ética), lo que pone de relieve la talla intelectual de este escritor que es uno de los más importantes escritores y críticos no sólo literario sino del mundo actual. Todo  ese bagaje intelectual y vital es lo que pone, en esta ocasión, al servicio de esta colección de ensayos, una de las más importantes obras de este tipo hasta ahora publicada, en la que se analiza la obra de algunos de los escritores contemporáneos más significativos y prestigiosos que están considerados auténticos "maestros"· de la literatura mundial, y de ahí el título de esta obra.
            En "Las manos de los maestros, I y II".no sólo se encuentra de forma manifiesta el cúmulo de conocimientos literarios  de Coetzee, sino la demostración palpable de un estilo narrativo singular y la atención apasionada que muestra siempre al lenguaje que utiliza con el mismo cuidado que pasión en esta obra completa, al igual que en otras suyas anteriores, tanto ensayísticas como narrativas.
            Pero, además, leer un ensayo sobre literatura siempre es un estímulo alentador de nuevas lecturas, de esas de las que habla el autor del ensayo, incluso de aquellos escritores que, por desconocidos, no han sido nunca objeto de interés por parte del lector que, una vez descubiertos a través de obras tan lúcidas como la que sirve de objeto de este comentario, atrapan la curiosidad del lector que ya los conoce sin haber leído sus obras, pero los comprende, yendo de la sabia mano de Coetzee que explica, analiza y desmenuza la obra singular de cada uno a través de su biografía personal, con una profundidad, lucidez y acierto que son difíciles de igualar. Además, Coetzee nos ofrece otra de sus, llamemosles, obsesiones: la relación que existen entre la obra y la vida de cada escritor, relación que analiza en cada una de las figuras literarias tratadas, poniendo de relieve en todas ellas la correlación indudable que existe entre la historia personal de cada escritor y su obra literaria, cuestión esta que dilucida con brillantez y profundidad. Y todo ello a pesar de que Coetzee no ha sido  nunca demasiado tajante en separar, en su propia obra, la parte de ficción de su realidad vital, indefinición que ha presentado, en muchas ocasiones, en un claroscuro voluntario y siempre enigmático.
          En el segundo volumen escribe y reflexiona sobre otros grandes escritores inmortales de la importancia de  Erasmo de Rotterdam, J. W. Goethe, Friedrich Hölderlin, Joseph Roth, Robert Musil, Italo Svevo, Sándor Márai, Irène Némirovsky, Samuel Becket, Juan Ramón Jiménez, Zbigniew Herbert y Gabriel García Márquez. Sin duda, una relación en la que se puede encontrar un amplio y brillante mosaico de la literatura mundial.
            Uno de los aciertos más importantes de esta obra, entre otros, es la de utilizar el tema de los caballos salvajes que protagonizan la pelicula Vidas rebeldes (The Misfits) y la reflexión que de ello nace sobre el doble plano de la realidad que presenta el cine, lo que le da un valor añadido a esta  colección de ensayos que justifica su lectura por sí mismo. Es esa alusión a los caballos salvajes la que ha inspirado la portada de esta obra doble en volúmen.
            Sin embargo, el mayor acierto de esta obra radica en sí misma, al ofrecer unos textos esclarecedores, inteligentes, profundos y críticos, en su significado más exacto, de los grandes escritores, "los maestros", y sus personales obras literarias que, después, de ser explicados, unos y otras, por Coetzee, toman una nueva realidad ante la mirada asombrada del lector que empieza a comprender, valorar, interesarse y hasta apasionarse por grandes escritores, conocidos o no por su parte, pero que se elevan desde las páginas de esta obra de ensayo literario con una altura, profundidad y relieve que nunca olvidará.
            Obras como éstas serán siempre bienvenidas al, muchas veces, paupérrimo mundo editorial actual que ofrece muchas publicaciones y escasas obras de la importancia y calidad literaria, en el doble sentido por el tema tratado y la forma en que lo hace el autor de "Las manos de los maestros I y II" .
            Muy recomendable, sin duda, a los lectores que estén interesados por la literatura, en general, por Coetzee, en particular, y estén dispuestos a realizar una lectura inteligente y no siempre fácil de una obra que, siendo apasionante, no siempre ofrece una lectura sencilla y apta para todo tipo de lectores.

La memoria de un hombre está en sus besos,Vicente Aleixandre. Biografía

Portada de la obra
La memoria de un hmbre está en sus besos
Vicente Aleixandre. Biografía
Emilio Calderón
Stella Maris

Ana Alejandre

El título de esta obra puede hacer creer que es del género memorialista o del biográfico, aunque ni uno ni otro género se le puede asignar a esta obra que aúna ambos, aunque pueda parecer contradictorio. La explicación es sencilla, pues a través de su lectura se puede oír la voz de Aleixandre en su más pura expresión que es la poética, porque son sus poemas los que van desgranando sus memorias, sus vivencias, sus sentimientos y su propia vida destilada en la sangre fluida y vital de sus versos, dándole así un tono íntimo y personal que trasciende del mero ensayo biográfico escrito por una tercera persona, para convertirse en unas cuasi memorias póstumas en las que la voz del poeta va perfilando el cauce narrativo en sus múltiples vericuetos y meandros.

Vicente Aleixandre siempre fue un hombre celoso de su intimidad y muy parco en hablar de su propia vida, pero esta obra nos va descubriendo ciertos aspectos ocultos y sorprendentes de su vida que pueden provocar ,en más de un lector, un cierto sonrojo, como es el de su bisexualidad latente que nos descubren sus relaciones con José Manuel Britz o con su mecanógrafo Jesús Bocanegra.

Este peculiar ensayo, además de ser completo y riguroso en cuanto a la documentación consultada, nos ofrece una imagen global de este poeta tanto de su vida privada como de su obra poética por la que recibió el Premio Nobel de Literatura de 1977; aunque, desgraciadamente, como otros muchos de su generación y anteriores, está siendo olvidado, a pesar de la importancia de su producción poética que, algunas veces, resulta un tanto difícil de comprender, por su hermetismo, para lectores no avezados en su obra.

La extensa documentación, antes aludida, utilizada por Calderón para pergeñar esta biografía, se basa en su mayoría en la correspondencia de Aleixandre, especialmente la que mantuvo con el pintor Guillermo Prieto.

Gracias a esta exhaustiva investigación documental, Calderón ha podido realizar la primera y completa biografía de Vicente Aleixandre (Sevilla, 26 de abril de 1898-Madrid, 13 de diciembre de 1984), nacido en el seno de una familia burguesa. A través de esta obra vamos aproximándonos a la infancia del poeta en Sevilla, su ciudad natal, y Málaga; además del descubrimiento apasionado de la poesía en 1917, cuando conoció a Dámaso Alonso y otro poetas como Antonio Machado y Rubén Darío. Se licencio en Derecho y, también, obtuvo el título de Intendente Mercantil. Sin embargo, su dedicación a la poesía desde muy joven fue la pasión que impulsó su vida.

También, desfilan por esta obra los amigos que frecuentaba Aleixandre como fueron, entre otros, Emilio Prados y Carlos Bousoño. Sus primeros problemas de salud que se convirtieron en crónicos a causa de una nefritis tuberculosa por la que le fue extirpado un riñón. Su ingreso en la RAE de la mano de Dámaso Alonso que le dio respuesta a su discurso de ingreso.

Asistimos a su intento de exiliarse en febrero de 1938, por sus ideas izquierdistas, que fracasó por problemas de índole burocrática. Además, aparecen reflejadas sus relaciones con diversas generaciones de poetas como son Jaime Gil de Biedma, Pere Gimferrer, Luis Antonio de Villena o Vicente Molina Foix, entre otros .

Aparece reflejada su casa de Velintonia, convertida hoy en lugar de culto y, en su tiempo, lugar de encuentro de Aleixandre con poetas y escritores de varias generaciones y que, a su fallecimiento, se convirtió en una fuente de conflictos a causa de su testamento.

Su universo poético, incomparable en su singularidad, pero de igual altura de los más grandes poetas españoles de su tiempo, se califica de igual importancia a la de poetas de la talla de T.S. Elliot o W. H. Auden, por los asombrosos paralelismos que tiene con estos dos gigantes de la poesía mundial.

Se puede definir su obra poética como una visión onírica, profundamente sensual y panteísta de la vida del ser humano. Destaca, también, en su obra su concepto de la poesía como instrumento de comunicación y su intento de imbricar en su propia obra las diversas corrientes, pero siempre con su sello personal, haciendo con ello una simbiosis de resultados sorprendentes y de extrema belleza conceptual. En su obra poética se pueden advertir cuatro etapas: poesía pura, surrealista, antropocéntrica y de vejez.

Esta obra, pues, es de indudable interés porque nos presenta la figura de Vicente Aleixandre de forma completa, ya que nos ofrece muchas luces sobre su figura, desconocida por muchos y parcialmente conocida por otros, la que ahora se eleva con la grandeza de uno de los poetas más importante y complejo de la literatura española del siglo XX.

Su propia naturaleza de hombre y poeta está en el verso que da título a esta obra La memoria de un hombre está en sus besos, auténtica radiografía emocional de "un hombre que daba prevalencia al amor y a la amistad por encima de todos los géneros".

Todo ello se debe al mérito de Emilio Calderón que nos ofrece una semblanza completa de este gran poeta y que, hasta ahora, nadie le había hecho con la amplitud, rigor y acierto de este biógrafo.

No es extraño, por ello, que esta obra haya sido galardonada por la editorial que ahora la publica, con el II Premio Stella Maris de Biografías y Memorias,. Merecidamente, sin duda alguna.