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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cero K, Don DeLillo.


Cero K
 Don DeLillo.
Traducción de Javier Calvo.
Seix Barral.
Barcelona, 2016. 318 páginas.


Ana Alejandre

Hablar de Don DeLillo es hacerlo de un escritor que es un referente obligado de la literatura americana desde hace décadas. Autor de obras tan emblemáticas como Ruído de fondo (1985) y Submundo (1997) considerada una obra maestra, ha llevado a su narrativa a las cotas más altas por el simple hecho de que enfrenta al hombre con sus dos enemigos potenciales: el propio yo y la sociedad. Analiza los entresijos de la identidad humana como individuo integrado en la colectividad social y, más áún, situándolo en ese territorio íntimo y personal que es la esfera de la privacidad, donde el hombre se encuentra ante sí mismo, sin disfraces, sin excusas, sin asideros que le salve de ese inmenso océano interior en que el individuo suele ahogarse cuando intenta bucear en su subconsciente, en la verdad de sí mismo.

De Lillo mantiene la única reminiscencia de su adscripción a la ficción posmoderna -además de ser etiquetado como tal-, como es la certeza de la paranoia que existe en la sociedad actual, a la que asume como una de las bellas artes, más por su plasticidad en la expresión individual que, también, se manifiesta, de forma más evidente, en la colectividad, en ese totum revolotum que configura la sociedad humana. 

Todas su obra tiene como fondo la realidad de un consumismo atroz, asidero inútil que no le sirve al individuo para perder el miedo a la muerte, sólo le distrae de pensar en ella a través del aberrante consumismo, mientras se siente, a su vez, consumido por el tiempo cada vez más velozmente,, en esa carrera imparable que le acerca más a la muerte, destino final de toda vida humana.

Cero K, es una novela que sigue mostrando la maestría de DeLillo, desde de la inolvidable Submundo, ya que es la plasmación de la utopía del hombre moderno que crea un lugar, un refugio, en el que poder salir victorioso de la muerte. En esta novela se trata de cuestiones tan importantes como la inmortalidad, se observa una cierta filosofía de la vida, haciendo serias reflexiones sobre el derecho a mantener la vida a toda costa.

Esta novela se podría encuadrar dentro de la ficción filosófica, aunque pueda haber quien la considere ciencia-ficción. El tema se presta a ello, pero va mucho más allá de la mera historia que narra, en la que Jeffrey Lockhart, va narrando cómo su padre, el millonario Ross, utiliza la tecnología en una afanosa búsqueda que realiza en un lugar remoto, iluminado por un viejo sueño de la Humanidad como es la inmortalidad, para rescatarla de la muerte. DeLillo permite que el lector pueda ir entrando en la conciencia del narrador, por lo que todo lo desconocido tiene un sentido trascendente que va creando una sensación de desubicación espacio-temporal al narrador ,lo que va acompañado de una gran ansiedad. En esas disquisiciones, el lector va notando una extraña sensación de estar situado cómodamente en un punto equidistante entre lo vulgar, lo cotidiano, por una parte, y lo misterioso, lo ignoto, por la otra. Recuerda que la novela se inicia con una frase lapidaria del padre de Jeffrey Lockhart Jeffrey Lockhart "Todo el mundo quiere apropiarse del fin del mundo". Lo que lleva a esa dualidad entre la certeza que el fin del mundo es inevitable, y la imprescindible búsqueda de algún medio para impedir que ocurra. Eso es igual a decir que el ser humano es sabedor de la muerte que le ronda desde que nace y la ilusión, cada vez más creciente, de que la ciencia podrá, algún día, vencerla.

Todo ello, convierte a esta novela en una reflexión constante sobre la inmortalidad y cuestiona el derecho a mantener la vida de forma permanente, venciendo a la muerte. Ross que es el principal inversor de un centro en el que se congelan los cuerpos de los enfermos incurables, hasta que la tecnología del futuro pueda despertarlos, curándolos de las enfermedades que les causaría la muerte, por mente enloquecida que le induce a querer acompañar a su esposa, enferma incurable, en ese experimento para reencontrase con ella en el futuro, a pesar de que él se encuentra en perfecto estado de salud. Ross, está obsesionada por hallar ese mundo feliz, no el que anunciaba Aldous Huxley, sino el que se pueda hallar detrás de la muerte, en la otra orilla de esta realidad a la que llamamos vida.

Su hijo, que le ha acompañado a visitar a la esposa de su padre, se niega a lo que considera una locura, haciendo unas profundas reflexiones sobre lo que es la muerte, y el significado del hecho de estar vivo. El narrador, Jeffrey Lockhart, disiente de esa búsqueda frenética de su padre para encontrar la forma de pasar a ese mundo feliz y visionario, Él cree en que la vida es a lo único que tenemos que dar valor y vivirla con intensidad, en un permanente carpe diem, encontrando en ella toda la magia, el hehizo que posee y que nos ofrece cada día en un mundo, ese bello planeta azul, al que podríamos convertir en el mundo felíz de 'aquí y ahora', en el que puede ser posible desde lo más corriente y cotidiano, hasta lo más insólito o maravilloso, si no fuera por el instinto destructor del ser humano que intenta doblegar, devorar y destruir a la propia Naturaleza de la que formamos parte.

Todo esto está escrito con una prosa fría, aséptica, inmutable en su expresión. Todo en su lenguaje parece contingente, pero es necesario, desde las imágenes escuetas que saltan a la retina del lector a través de las palabras que parecen saetas disparadas con una certera puntería, hasta las dudas metafísicas, las interrogaciones, en esa duda constante que acompaña al discurso del narrador que se hace preguntas y las lanza al lector. Este asiste atónito a la exposición del retrato que hace DeLillo de lo que el se humano es y hace para escapar de su mortalidad, su verdadera esencia, a la que intenta seducir, engañar, a través de los fuegos de artificio de una ciencia y tecnología que intentan ganarle la batalla al tiempo, a la muerte; olvidando, quizás, que el ser humano es, por mortal, prescindible, mientras que la muerte es necesaria a la propia vida a la que da término, sentido y, quizás, grandeza.



Cazadores en la nieve, José Luís Muñoz, XVI Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba

Cazadores en la nieve
XVI Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba
José Luís Muñoz
Ediciones Varsátil


            Esta novela, galardonada con el XVI Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba, es un reflejo de la narrativa de José Luís Muñoz en la que cabe todo menos la debilidad en el tratamiento de los protagonistas, quienes tienen, de antemano, un aciago destino escrito en el que la muerte está agazapada, esperando el momento de saltar sobre su presa.
            Cazadores en la nieve transcurre en el Valle de Arán, el que es algo más que un escenario narrativo, en esta ocasión, para ser otro protagonista principal de esta obra, en la que un exterrorista con nombre falso, Marcos Cíaz Inurrategui , y un teniente de la Guardia Civil, Antonio Muñiz,  tienen una cita mortal, aplazada durante muchos años, dictada por el deseo de venganza del primero de ellos, dominado por los recuerdos de la "Rubia", otra terrorista, que fue asesinada por el oficial de la Benemérita; así como por las torturas que el propio Marcos, también sufrió a manos del mismo.
            Las descripciones del lugar son minuciosas y van creando el clima de frío helado que envuelve toda la novela, en la que los personajes hacen  sus tareas cotidianas: cocinan, compran, comen, practican el sexo, encienden la chimenea, visitan los parajes y, sobre todo, se reúnen en el bar del pueblo, lugar de reunión y de cotilleo en el que se enteran de las noticias locales y hacen comentarios sobre las vidas de otros.
            El frío que envuelve toda la narración es también parte fundamental de la temperatura emocional de unos seres atrapados en sus propias frustraciones, como es el teniente Muñiz, su esposa Ana, y la relación adúltera que mantiene aquel con una francesa, Tiphaine, que reside en el pueblo, casada con el guarda forestal de la localidad.
            Aunque el sexo forma parte de la narración -y de todas las novelas de José Luís Muñoz-, es un sexo descarnado, duro y frío, en el que no cabe la ternura, los sentimientos entre los amantes, pues sólo existe el deseo sexual, apremiante del macho que utiliza a la hembra para saciarse, sin que le importe nada a nivel anímico. Las mujeres, como sucede en otras obras de este autor, tienen siempre un escaso protagonismo, ocupando papeles secundarios y poco lucidos, incluso en las escenas de sexo, en las que intervienen como meros objetos sexuales para dar placer al hombre.
            Ese frío ambiental  e interior de los habitantes de esta novela, no consiguen calentarlo los recuerdos amargos del exterrorista que han ido conformando  esa carga de rencor y deseo de venganza que le domina. El bello paisaje montañoso y el frío gélido, atmosférico y emocional, crean un escenario físico y anímico desolador, en el que el lector se sentirá atrapado como si estuviera leyendo en el interior de un frigorífico.
            El lector irá sabiendo de las acciones y pensamientos de los protagonistas, a través de los diálogos cortos, directos y duros, en ocasiones, que van dibujando el mapa emocional de los personajes, siempre bajo cero, en el que  viven los hombres y mujeres que han creado su mundo psíquico y afectivo  influenciados por las bajas temperaturas exteriores, por la soledad y el aislamiento al que han ido a refugiar, en aquellos parajes solitarios, la frustración que arrastran desde sus pasados, en sus vidas desnortadas.
            Esta novela tiene todos los ingredientes necesarios de una obra del género negro, o policíaco como se le llamaba antes, pues en ella existen los  muertos a manos de los terroristas y  los que causó la Guardia Civil que luchaban denodadamente contra ETA para defender a una sociedad amenazada por ella; personajes que representan  oficialmente la ley y el orden, como es el teniente Muñiz, y los que han matado en aras de una idea política como es Aítor Abasolo, el verdadero nombre del forastero. También, aparecen otros elementos del género negro como es una investigación policial tangencial por la aparición de unos huesos humanos. Pero, sobre todo, hay dos hombres que representan la violencia, la dureza y la sangre fria, pero que tienen en común el deseo de acabar con el pasado, con los recuerdos, con la memoria de unos actos que intentan justificar ante sí mismos y comenzar una nueva vida.
            El final, sorprendente, deja al lector estupefacto, pero este final resume la idea que, implícitamente, defiende el autor a lo largo de la obra: todos son iguales, no existe diferencia entre el terrorista que mata a inocentes como el Guardia Civil que mata a asesinos. Aunque la Naturaleza, en su magnificencia, muestra que todos los hombres son igualmente de insignificantes ante ella, aunque las diferencias morales y áticas no se miden por el tamaño físico.
            La ideología de cada uno marca las fronteras, las que separan la vida y la muerte, la justificación del mal, del asesinato como forma de extorsión a un Estado y a una sociedad, y la defensa de esa sociedad que se ve agredida y amenazada por quienes no les dan valor a la vida humana, a no ser como moneda de cambio para conseguir, a través de la extorsión, un fin político o de cualquier otra índole.
            Cazadores en la nieve, es una novela amena en su lectura, corta en extensión, pero larga en intención. Mucho más larga de lo que abarcan sus 206 páginas, pero mucho más corta de lo que su trama podría dar de sí.
            No defraudará, sin duda, a los amantes del género negro que, en esta ocasión, es un género teñido de blanco por la nieve que cae constantemente en la narración y en el Valle de Arán.
            Aconsejable leer en el verano.

miércoles, 29 de junio de 2016

Las manos de los maestros I y II, J.M. Coetzee

Las manos de los maestros I y II.
 J. M. Coetzeee.
Traducción de Javier Calvo Perales.
 Random House. Madrid, 2016. 224 / 240 páginas.


            Esta obra de Coetzee, célebre escritor, Premio Nobel de Literatura, lúcido ensayista y prestigioso crítico literario, nos ofrece 27 ensayos breves sobre la  siempre apasionante literatura y sus muchos vericuetos, aunque no están ordenados según un criterio determinado, ni ofrece explicación alguna del motivo de la selección realizada o de algún otro dato relativo a los textos ofrecidos fuera del contexto de esta obra, a no ser la somera referencia a la fecha en la que fueron escritos algunos pocos de ellos y en otros se explica, a pie de página, su origen.
            A pesar de ello, para todo interesado en la literatura es una delicia tener a mano y poder degustar un menú literario como el que nos ofrece Coetzee, no sólo como avezado escritor de narrativa y ensayista, uno de los más importantes del panorama literario mundial de la actualidad y Premio Nobel de Literatura, sino, también, como acreditado crítico literario que tiene ingentes conocimientos de las obras y sus autores, y conoce bien la literatura y sus entresijos, tanto de mano propia como ajena. Todo ello obliga, en esta obra, al lector a exigirse un continuo ejercicio mental y esfuerzo intelectual que va creciendo, a medida que avanza la lectura y su complejidad, aunque ninguno de los ensayos que contiene ofrece la posibilidad de una lectura sencilla y superficial.
            Esta no es la única obra de ensayo de Coetzee, pues es autor de innumerables obras ensayísticas y, en algunas de ellas, comenta las referencias literarias que habían inspirado o alumbrado la escritura de sus obras. Para escribir esta obra Coetzee ha seleccionado algunos de los ensayos que ofrecía en obras anteriores, sus preferidos, y los ha acompañado de unos textos escritos con posterioridad que se publican por primera vez en lengua española.
            En el primer volumen de los dos que componen la obra, Coetzee nos ofrece su visión crítica y sagaz de escritores de la talla T.S. Elliot, Nadine Gordimer, Doris Lessing, Walt Whitman, William Faulkner, Arthur Miller, Philip Roth, Patrick White, Les Murray y Gerald Murnane.
            Se pueden distinguir tres cuestiones en esta obra que son objetos de especial atención por parte de Coetzee: el primero de ellos es que considera a la figura del escritor como una persona que vive en perpetuo conflicto e inadaptación al medio. Es como si aceptara que, por el hecho de que en toda obra literaria hay un conflicto, pues sin él no existiría la justificación de la obra en sí; en todo escritor siempre hay siempre un ser conflictivo y si no se diera esta condición no existiría tal escritor. Para ello, se sustenta en la vida de los escritores de los que escribe, pues entre ellos no existe la figura de la persona que tiene una vida normal, medianamente feliz, integrada en la sociedad en la que vive, sino el individuo que parece estar incómodo, inadaptado y  que siempre vive a caballo entre la insatisfacción evidente de algunos escritores y la amargura desencantada, cuando no angustiosa,  de otros.
            La segunda cuestión es la conclusión que parece deducirse de toda la obra:  la convicción de que el hecho de ser un buen escritor, de tener talento literario, no significa que se posea la misma calidad humana, ni siquiera asegura el valor, la honradez o la propia lucidez mental aplicada a la propia vida.
            La tercera, es la preocupación política que Coetzee manifiesta a lo largo de esta colección de ensayos literarios y, en general, en toda su obra, porque la cosa política no es para él algo accesorio en su vida, sino una cuestión de primera magnitud a la que dedica atención, trabajo y tiempo en su constante activismo político.
            En esta ensayo, en sus dos volúmenes, no sólo se aprecia la extraordinaria erudición de su autor, su agudeza en el análisis y la certera visión que tiene de la literatura en general, sino que también se encuentra en ella el profundo interés que tiene Coetzee por las cuestiones no sólo literarias, sino también morales y estéticas (la estética, decía Kant, es una rama de la ética), lo que pone de relieve la talla intelectual de este escritor que es uno de los más importantes escritores y críticos no sólo literario sino del mundo actual. Todo  ese bagaje intelectual y vital es lo que pone, en esta ocasión, al servicio de esta colección de ensayos, una de las más importantes obras de este tipo hasta ahora publicada, en la que se analiza la obra de algunos de los escritores contemporáneos más significativos y prestigiosos que están considerados auténticos "maestros"· de la literatura mundial, y de ahí el título de esta obra.
            En "Las manos de los maestros, I y II".no sólo se encuentra de forma manifiesta el cúmulo de conocimientos literarios  de Coetzee, sino la demostración palpable de un estilo narrativo singular y la atención apasionada que muestra siempre al lenguaje que utiliza con el mismo cuidado que pasión en esta obra completa, al igual que en otras suyas anteriores, tanto ensayísticas como narrativas.
            Pero, además, leer un ensayo sobre literatura siempre es un estímulo alentador de nuevas lecturas, de esas de las que habla el autor del ensayo, incluso de aquellos escritores que, por desconocidos, no han sido nunca objeto de interés por parte del lector que, una vez descubiertos a través de obras tan lúcidas como la que sirve de objeto de este comentario, atrapan la curiosidad del lector que ya los conoce sin haber leído sus obras, pero los comprende, yendo de la sabia mano de Coetzee que explica, analiza y desmenuza la obra singular de cada uno a través de su biografía personal, con una profundidad, lucidez y acierto que son difíciles de igualar. Además, Coetzee nos ofrece otra de sus, llamemosles, obsesiones: la relación que existen entre la obra y la vida de cada escritor, relación que analiza en cada una de las figuras literarias tratadas, poniendo de relieve en todas ellas la correlación indudable que existe entre la historia personal de cada escritor y su obra literaria, cuestión esta que dilucida con brillantez y profundidad. Y todo ello a pesar de que Coetzee no ha sido  nunca demasiado tajante en separar, en su propia obra, la parte de ficción de su realidad vital, indefinición que ha presentado, en muchas ocasiones, en un claroscuro voluntario y siempre enigmático.
          En el segundo volumen escribe y reflexiona sobre otros grandes escritores inmortales de la importancia de  Erasmo de Rotterdam, J. W. Goethe, Friedrich Hölderlin, Joseph Roth, Robert Musil, Italo Svevo, Sándor Márai, Irène Némirovsky, Samuel Becket, Juan Ramón Jiménez, Zbigniew Herbert y Gabriel García Márquez. Sin duda, una relación en la que se puede encontrar un amplio y brillante mosaico de la literatura mundial.
            Uno de los aciertos más importantes de esta obra, entre otros, es la de utilizar el tema de los caballos salvajes que protagonizan la pelicula Vidas rebeldes (The Misfits) y la reflexión que de ello nace sobre el doble plano de la realidad que presenta el cine, lo que le da un valor añadido a esta  colección de ensayos que justifica su lectura por sí mismo. Es esa alusión a los caballos salvajes la que ha inspirado la portada de esta obra doble en volúmen.
            Sin embargo, el mayor acierto de esta obra radica en sí misma, al ofrecer unos textos esclarecedores, inteligentes, profundos y críticos, en su significado más exacto, de los grandes escritores, "los maestros", y sus personales obras literarias que, después, de ser explicados, unos y otras, por Coetzee, toman una nueva realidad ante la mirada asombrada del lector que empieza a comprender, valorar, interesarse y hasta apasionarse por grandes escritores, conocidos o no por su parte, pero que se elevan desde las páginas de esta obra de ensayo literario con una altura, profundidad y relieve que nunca olvidará.
            Obras como éstas serán siempre bienvenidas al, muchas veces, paupérrimo mundo editorial actual que ofrece muchas publicaciones y escasas obras de la importancia y calidad literaria, en el doble sentido por el tema tratado y la forma en que lo hace el autor de "Las manos de los maestros I y II" .
            Muy recomendable, sin duda, a los lectores que estén interesados por la literatura, en general, por Coetzee, en particular, y estén dispuestos a realizar una lectura inteligente y no siempre fácil de una obra que, siendo apasionante, no siempre ofrece una lectura sencilla y apta para todo tipo de lectores.

La memoria de un hombre está en sus besos,Vicente Aleixandre. Biografía

Portada de la obra
La memoria de un hmbre está en sus besos
Vicente Aleixandre. Biografía
Emilio Calderón
Stella Maris

Ana Alejandre

El título de esta obra puede hacer creer que es del género memorialista o del biográfico, aunque ni uno ni otro género se le puede asignar a esta obra que aúna ambos, aunque pueda parecer contradictorio. La explicación es sencilla, pues a través de su lectura se puede oír la voz de Aleixandre en su más pura expresión que es la poética, porque son sus poemas los que van desgranando sus memorias, sus vivencias, sus sentimientos y su propia vida destilada en la sangre fluida y vital de sus versos, dándole así un tono íntimo y personal que trasciende del mero ensayo biográfico escrito por una tercera persona, para convertirse en unas cuasi memorias póstumas en las que la voz del poeta va perfilando el cauce narrativo en sus múltiples vericuetos y meandros.

Vicente Aleixandre siempre fue un hombre celoso de su intimidad y muy parco en hablar de su propia vida, pero esta obra nos va descubriendo ciertos aspectos ocultos y sorprendentes de su vida que pueden provocar ,en más de un lector, un cierto sonrojo, como es el de su bisexualidad latente que nos descubren sus relaciones con José Manuel Britz o con su mecanógrafo Jesús Bocanegra.

Este peculiar ensayo, además de ser completo y riguroso en cuanto a la documentación consultada, nos ofrece una imagen global de este poeta tanto de su vida privada como de su obra poética por la que recibió el Premio Nobel de Literatura de 1977; aunque, desgraciadamente, como otros muchos de su generación y anteriores, está siendo olvidado, a pesar de la importancia de su producción poética que, algunas veces, resulta un tanto difícil de comprender, por su hermetismo, para lectores no avezados en su obra.

La extensa documentación, antes aludida, utilizada por Calderón para pergeñar esta biografía, se basa en su mayoría en la correspondencia de Aleixandre, especialmente la que mantuvo con el pintor Guillermo Prieto.

Gracias a esta exhaustiva investigación documental, Calderón ha podido realizar la primera y completa biografía de Vicente Aleixandre (Sevilla, 26 de abril de 1898-Madrid, 13 de diciembre de 1984), nacido en el seno de una familia burguesa. A través de esta obra vamos aproximándonos a la infancia del poeta en Sevilla, su ciudad natal, y Málaga; además del descubrimiento apasionado de la poesía en 1917, cuando conoció a Dámaso Alonso y otro poetas como Antonio Machado y Rubén Darío. Se licencio en Derecho y, también, obtuvo el título de Intendente Mercantil. Sin embargo, su dedicación a la poesía desde muy joven fue la pasión que impulsó su vida.

También, desfilan por esta obra los amigos que frecuentaba Aleixandre como fueron, entre otros, Emilio Prados y Carlos Bousoño. Sus primeros problemas de salud que se convirtieron en crónicos a causa de una nefritis tuberculosa por la que le fue extirpado un riñón. Su ingreso en la RAE de la mano de Dámaso Alonso que le dio respuesta a su discurso de ingreso.

Asistimos a su intento de exiliarse en febrero de 1938, por sus ideas izquierdistas, que fracasó por problemas de índole burocrática. Además, aparecen reflejadas sus relaciones con diversas generaciones de poetas como son Jaime Gil de Biedma, Pere Gimferrer, Luis Antonio de Villena o Vicente Molina Foix, entre otros .

Aparece reflejada su casa de Velintonia, convertida hoy en lugar de culto y, en su tiempo, lugar de encuentro de Aleixandre con poetas y escritores de varias generaciones y que, a su fallecimiento, se convirtió en una fuente de conflictos a causa de su testamento.

Su universo poético, incomparable en su singularidad, pero de igual altura de los más grandes poetas españoles de su tiempo, se califica de igual importancia a la de poetas de la talla de T.S. Elliot o W. H. Auden, por los asombrosos paralelismos que tiene con estos dos gigantes de la poesía mundial.

Se puede definir su obra poética como una visión onírica, profundamente sensual y panteísta de la vida del ser humano. Destaca, también, en su obra su concepto de la poesía como instrumento de comunicación y su intento de imbricar en su propia obra las diversas corrientes, pero siempre con su sello personal, haciendo con ello una simbiosis de resultados sorprendentes y de extrema belleza conceptual. En su obra poética se pueden advertir cuatro etapas: poesía pura, surrealista, antropocéntrica y de vejez.

Esta obra, pues, es de indudable interés porque nos presenta la figura de Vicente Aleixandre de forma completa, ya que nos ofrece muchas luces sobre su figura, desconocida por muchos y parcialmente conocida por otros, la que ahora se eleva con la grandeza de uno de los poetas más importante y complejo de la literatura española del siglo XX.

Su propia naturaleza de hombre y poeta está en el verso que da título a esta obra La memoria de un hombre está en sus besos, auténtica radiografía emocional de "un hombre que daba prevalencia al amor y a la amistad por encima de todos los géneros".

Todo ello se debe al mérito de Emilio Calderón que nos ofrece una semblanza completa de este gran poeta y que, hasta ahora, nadie le había hecho con la amplitud, rigor y acierto de este biógrafo.

No es extraño, por ello, que esta obra haya sido galardonada por la editorial que ahora la publica, con el II Premio Stella Maris de Biografías y Memorias,. Merecidamente, sin duda alguna.

jueves, 31 de marzo de 2016

Maldita verdad, de Empár Fernández

"Maldita verdad",  de Empar Fernández, novela que demuestra que el género negro no está reñido con el humor soterrado, dentro de una historia de suspense.                       

            Maldita verdad, la última novela de la escritora Empar Fernández, muy reconocida y galardonada y especializada en el género negro, muestra la pericia narrativa de esta autora que, a través de su extensa obra literaria, ha ido depurando su escritura para ofrecer un estilo narrativo original y peculiar dentro de este género, llamado anteriormente policíaco, en el que el suspense es el principal ingrediente narrativo.
            El género negro es similar, en cuanto al uso del lenguaje, al estilo periodístico, pues utiliza las frases cortas y  da prioridad absoluta a la narración de los hechos desde un plano de objetividad, exento de cualquier tipo de conclusiones moralizantes ni subjetividad alguna por parte del narrador, voz omnisciente que va definiendo la acción sin apasionamiento como cauce narrativo por el que discurre la acción sin contratiempos.
            Empar Fernández hace una inteligente descripción de la trama y personajes que la habitan, pero sin caer en el dramatismo que los hechos que provocan la narración podrían propiciar. La descripción del protagonista -joven e inexperto estudiante de Criminología que acepta averiguar los motivos ocultos del aparente suicidio de un adolescente-, la realiza con una constante ironía que despierta la sonrisa del lector, en muchas ocasiones, por el humor soterrado y continuo que muestra la autora en esta original novela del género negro que sorprende porque en ella, también, cabe el ligero y refrescante toque desenfadado de una sátira social en clave de género negro.
            Nada que ver el protagonista con los habituales de las novelas de este género que suelen ser profesionales altamente cualificados (abogados, policías, detectives, etc.) decididos y expertos conocedores de la técnica a utilizar en cada caso a investigar, debido a la gran experiencia que acumulan en sus brillantes carreras de investigadores del crimen en sus múltiples facetas.
El protagonista, inexperto, inseguro, dubitativo y un tanto neurótico, despierta las simpatías fácilmente del lector que siente en la fragilidad del muchacho las inseguridades que todos, de una forma u otra, tenemos o hemos tenido en el pasado, cuando la inexperiencia, unida al deseo de explorar el mundo en el que vivimos, era nuestra única carta de presentación y bagaje.
            Raúl Forcano, el incipiente e intrépido detective en ciernes que siempre sale malparado de sus pesquisas, a modo de  actual y juvenil Quijote que sale a luchar, en vez de con molinos de viento, contra las sombras que envuelven a quienes, por cercanos al supuesto suicida, pueden conocer las claves de su muerte, aunque termina siempre como dice el refrán de quien "fue a por lana y salió trasquilado". Éste  es un personaje que  podría ser el protagonista de futuras novelas en las que su simpática y desmañada figura pudiera ser un incentivo a los lectores que se sentirán, en cierta forma, identificados con el protagonista y sus desventuras que le convierten en un remedo del ser humano actual, sumido en las  muchas dificultades de la vida cotidiana ante las que se siente desvalido y, muchas veces, derrotado.
            La narración está escrita sin excesivas descripciones del escenario en el que se suceden los hechos, sólo con la ligereza de un esbozo que resalta lo más importante de cada personaje o lugar, tratando así de aligerar la estructura narrativa que se ve realzada por un lenguaje claro, sencillo y diáfano en el que el lector puede encontrar innumerables modismos coloquiales, especialmente en la primera parte, tanto en los diálogos .que no son muy numerosos sino sólo los estrictamente necesarios como por la voz narradora, característica que aproximan al lector a esta historia y la hace más cercana.
            El tiempo narrativo es lineal sin saltos en el tiempo, dividido en cuatro partes que, a su vez, se subdivide en  varios capítulos que van marcando el ritmo de los hechos narrados que determinan el paso de un momento narrativo a otro .
            El suspense se mantiene desde la primera página hasta la última en la que espera un final sorprendente, sin que el lector encuentre un momento de lectura en el que  pierda interés por lo que va sucediendo en esta novela en la que la intriga va creciendo, a cada momento narrativo, con una acertada dosificación en el suspense generado.
            Aunque este novela, en su sencillez de lenguaje, ofrece una lectura amena, sencilla y sin complicaciones narrativas, no deja de ser también una crítica soterrada de la sociedad actual y sus muchos obstáculos, especialmente para los más jóvenes, que son siempre fuente de frustración para los ciudadanos, quienes se ven atrapados en un mundo cada vez más complejo y competitivo en el que van desapareciendo todas las certezas de tiempos anteriores que han sido sustituidas por la temporalidad y  la inseguridad más absolutas.
            No es extraño que esta novela haya sido elegida finalista, al momento de escribir este artículo, en el premio "Mejor Novela VLC Negra 2016"  que se entregará en el marco del IV Festival de Género Negro de Valencia que se celebrará en la ciudad de Túria, entre el 6 y 15 de mayo. El premio se concede por votación popular on line, en la web del festival, a través de cuyo link se podrá votar. Es de desear siempre que gane el mejor, pero "Maldita verdad" reúne la calidad necesaria para ser elegida ganadora por méritos propios.
            Esta novela es, pues, una genuina novela del género negro que, por su suspense, ironía, toques de humor y claridad narrativa, se convierte en una lectura no sólo adecuada a los amantes de este género, sino a todo lector que quiera leer una novela en la que encontrará reflejada una pequeña parcela de la sociedad actual y su desamparo escrita con amenidad y destreza.

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Maldita verdad, Empar Fernández Ediciones Versátil, Barcelona, 2016

El poder de la Sombra, de María José Moreno


"El poder de la Sombra", segundo volumen de la Trilogía del Mal, de María José Moreno, una novela original de suspense e intriga psicológica



            El poder de la Sombra es el segundo volumen de La trilogía del Mal, de la que el primero fue La caricia de Tánatos y la última entrega llevará el título de La fuerza de Eros. que aparecerá próximamente Su autora, María José Moreno, además de escritora narrativa, es psiquiatra, profesión  similar a la de la protagonista de dicha trilogía, la psicóloga Mercedes Lozano, quien tiene que aplicar sus conocimientos a la resolución del caso planteado: una serie de asesinatos sucedidos y de los que se culpa a Rosa María Luque, hija de una conocida familia de Córdoba y novia de un famoso político que proclama, en todo momento, su inocencia.
            Mercedes Lozano, como psicóloga que es, tiene que intentar bucear en la mente de la acusada y reconstruir su pasado  que ha borrado la amnesia parcial que padece. Con la protagonista colaboran en un trío de profesionales un abogado y un psiquiatra que ha sido, este último, pareja de la protagonista en el pasado.
            El estilo narrativo se adapta al género negro, antes llamado policíaco, al que pertenece esta novela y la trilogía de la que forma parte. Es decir, una narración en tiempo lineal que está encaminada en su desarrollo a la resolución de un caso  criminal como es el asunto que sirve de base a esta historia.
            Aunque se considera un trhiller psicológico, sólo aparece reflejado el mundo interior de la protagonista que va narrando en primera persona, voz que es el hilo conductor que va hilvanando toda la historia en la que se va explicando su propia idiosincrasia, al compás de sus emociones, pensamientos y experiencias personales. Con esta única visión individual de la historia, los otros personajes que la habitan sólo se esbozan, en sus propias psicologías, desde la perspectiva subjetiva que de ellos tiene la protagonista, pues no aparecen reflejados sus propios sentimientos, emociones o ideas en ese diálogo íntimo que es necesario en una novela psicológica para ver el caleidoscopio completo de la psicología de los personajes que pululan en ella.
            Las descripciones ambientales y circunstanciales se realizan por medio de los extensos y continuados diálogos a través de los que se van describiendo -siempre de forma somera como meros apuntes que hacen los dialogantes-, el escenario en el que se desarrolla la acción y quiénes intervienen en cada momento narrativo. Esta abundancia de diálogos aproxima esta novela a la técnica narrativa usada en las dramaturgia, donde la falta de narrador omnisciente se suple con los diálogos en los que se van dando todos los datos que van perfilando la trama y le da el soporte espacio temporal necesario, así como se describe a los personajes, pero siempre desde la perspectiva subjetiva de los personajes que hablan y expresan sus personales opiniones.
            El lenguaje es claro y directo en el que aparecen ciertas expresiones coloquiales que pueden sorprender al lector por su contundencia y, en algunos casos, por ser malsonantes. Sobre todo, cuando las utiliza la protagonista en su diálogo interior que va desarrollando la trama y que, por su condición femenina, aporta un toque de dureza y desparpajo expresivos que desdicen la supuesta vulnerabilidad e inseguridad del personaje ante sus propias emociones que devienen de sus anteriores vivencias personales. El personaje femenino de la protagonista es el más fuerte, combativo, decidido y hasta duro en sus opiniones y actitudes., A su lado,  los personajes masculinos aparecen desdibujados y como meros acompañantes, carentes de una personalidad definida y sólo genérica.
            El tiempo narrativo es lineal y transcurre entre septiembre y octubre de 2011, en Córdoba, principalmente, así como en Barcelona y Londres. La obra está dividida en numerosos y, en general, cortos capítulos, en los que aparece el lugar, fecha y hora en los que transcurre la acción, lo que facilita la lectura y sitúa y concreta el escenario narrativo.
                Los problemas psicológicos de la acusada sirven de reflexión a la psicóloga protagonista sobre los entresijos de la mente, lo que motiva en esta trilogía la utilización de términos psicoanalíticos que provienen de la mitología clásica como es Tánatos, personificación de la Muerte, las Tinieblas infernales y  hermano gemelo de Hipnos, personificación del sueño;. Eros, a su vez, que significa el "deseo sensual", es el principio universal que asegura la generación y procreación de las especies. La teoría psicoanalítica distingue dos tipos fundamentales de impulsos: Eros es el nombre genérico que da Freud a los impulsos relacionados con la sexualidad a los que se opone el impulso de la muerte (Tánatos).
            Sombra es, a su vez en la mitología clásica,, la forma vaga e inmaterial bajo la cual los difuntos moraban en los infiernos. En este sentido, "sombra" y "alma" son dos términos sinónimos, aunque no se correspondan exactamente.
            Freud califica al inconsciente como todo lo que queda fuera de la consciencia. Sin embargo, en la terminología psicoanalítica de Karl Gustv Jung, se le otorga dos conceptos diferentes; el primero, define a la Sombra como la totalidad del inconsciente, aunque Jung le otorga al inconsciente dos modalidades: la personal y la colectiva. En el segundo concepto, Jung define a la Sombra como el aspecto inconsciente de la personalidad en la que se encuentran los rasgos y actitudes que la parte consciente o  que el Yo no reconoce como propios. Es en este segundo aspecto cuando la Sombra se considera la parte inferior de la personalidad, es decir, la suma de las características psíquicas personales y colectivas que no son aceptadas por la consciencia por ser incompatibles con la personalidad que predomina en la mente humana. Estas características que no son admitidos no por ello desaparecen y cuando cobran suficiente fuerza y autonomía se convierten en un agente antagónico del Yo que combate los esfuerzos de éste para seguir manteniéndolos a raya.
            Las dos fuerzas (o instintos), luminosa, una, (Eros); y oscura, otra (Tánatos), luchan en la mente humana entre sí, arbitradas por la Sombra, para imponerse la una a la otra, en esa dualidad en la que ser humano vive en continuo y no siempre perfecto equilibrio.
            Esta novela es el reflejo de esa tensión de fuerzas que, en la mente de la acusada, afectada por una amnesia parcial, van perfilando los hechos ocurridos, loa traumas no superados, las experiencias que han marcado la vida y la mente de una mujer en la que la psicóloga protagonista intenta reescribir el mapa mental y emocional para determinar así la posible inocencia de quien es la sospechosa de haber cometido los crímenes de los que se le acusa. Además, se intenta demostrar en otro personaje, como es el psiquiatra y antiguo amante de la protagonista, la fuerza desestabilizadora que tienen las experiencias traumáticas no asumidas ni asimiladas.
            Esas dos fuerzas antagónicas Eros y Tánatos, también aparecen enfrentadas, a lo largo de la novela, en la relación sentimental de la protagonista y el psiquiatra forense con el que colabora, en una pugna constante entre el amor y el desamor, la pasión y el rechazo, el olvido y el perdón.
            Novela, pues, que ofrece todos los elementos del género negro o policíaco, tan en boga en la actualidad: crímenes a resolver o "hecho factico", investigación (psicológica en este caso) de la acusada y su entorno más próximo, y resolución del caso planteado  Es decir, planteamiento, nudo y desenlace  que conforman los tres elementos necesarios, según el desarrollo clásico de toda obra narrativa; y. además, los tres elementos imprescindibles en los que se basa una novela del género negro, aunque se le quiera llamar, también, novela de suspense.
            , Todo ello escrito y planteado desde el punto de vista no "policíaco" clásico, pues en esta novela no aparece policías, sino desde la perspectiva analítica de la psiquiatría y psicología que tratan de analizar la mente de la supuesta asesina para llegar a comprender sus motivaciones para cometer el crimen o, bien, para poder demostrar su inocencia o inimputabilidad.

            El poder de la Sombra es una novela que ofrece todos los ingredientes del género negro: misterio a resolver, suspense, intriga, erotismo y todo ello desde la perspectiva de una psicóloga que quiere analizar las negruras de la mente humana.

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El poder de la sombra, María José Moreno, Ediciones Versatil, Barcelona, 2016

viernes, 8 de enero de 2016

…Y todo lo que es misterio, Andrés Sorel

...Y todo lo que es misterio, Andrés Sorel
Y todo lo que es misterio,
Andrés Sorel,
Akal,
2015, 293 páginas.
           
… Y todo lo que es misterio, novela que narra la relación sentimental del poeta Paul Celan con la escritora Ingeborg Bachmann, supervivientes del horror nazi, que se debaten entre el amor, la angustia y la culpa.

Ana Alejandre

            Andrés Sorel, un autor con  una prolífica obra novelística, biográfica y ensayística, sorprende con esta novela en la que  la atmósfera narrativa está sumida en la sensualidad, la ternura y la angustia  del amor del poeta Paul Celan y la escritora Ingeborg Bachmann, a quienes también une el recuerdo del sufrimiento vivido, la pérdida de una vida ya irrecuperable y la búsqueda de un nuevo lenguaje que no estuviera corrompido por el lastre dejado por la ideología nazi, lenguaje que no era otro que el alemán que ambos hablaban como lengua natal y de la que se sienten proscritos voluntariamente.
            La novela es un escenario narrativo en el que el amor y el sexo, arropados por  la más conmovedora sensualidad, transcurren entre sus 293 páginas, en las que el autor va narrando paralelamente, además de la historia de amor de los dos desdichados escritores, la de Tristán y Alma, ambos españoles  y que son las voces narradoras, hablando en un diálogo interminable sobre la relación amorosa de Celan y Bachmann, en la que encuentran  similitudes y coincidencias asombrosas con la suya que les hace sentirse unidos a aquellos en la semejanza de unos sentimientos, ideologías y sucesos que compartieron en tierras tan lejanas entre sí como  son Rumanía, país donde nació Celan, Austria, país natal de Bachmann, Alemania, Francia, Italia, y España, todos los escenarios que se suceden en la novela. Los narradores sobrevivieron a los  bombardeos de Alcañiz (Teruel) de los aviones italianos, en la Guerra Civil Española, y, además, Tristán también fue superviviente de Auschwitz.
            A lo largo de toda la narración se muestran los versos de Celan –especialmente de sus poemarios Fuga de la muerte (1948) y, especialmente, de Amapola y memoria (1952) cuyo título ilustra la imagen de portada de esta novela y de hilo conductor poético, así como fragmentos de las cartas que ambos de escribían. Todo ello va ilustrando los diferentes momentos narrativos, dándoles sentido, valor y coherencia a la historia, a la que  acompaña como música de fondo el sonido de unos versos en los que se aprecian los estados emocionales de sus autores y que se manifiestan  en palabras desgarradas, ardientes, amorosas, tiernas, o bien,  críticas o despechadas, según el momento de la narración, en la que fluctúan los encuentros y desencuentros de los enamorados, al igual que les sucedía a la pareja española que actúan como narradores de la novela, hablando siempre en primera persona sucesivamente, a la par que van contando su propia historia en un paralelismo que se acentúa en cada episodio narrativo..
            Celan muestra a lo largo de la obra su estado anímico que fluctúa continuamente entre la felicidad que le depara el amor de Bachmann, la angustia y la culpa por un pasado del que no puede escapar, porque le s sigue la negra sombra de la culpa y el remordimiento por no haber muerto también junto a sus padres. Se debate entre el amor a Bachmann, sus prejuicios sobre la vida liberal y mundana de ella, su religiosidad vehemente que busca respuestas en textos religiosos judíos; y el sentimiento de culpa por su adulterio y, sobre todo, por no haber seguido a su padres cuando fueron llevados al campo de exterminio  de Auschwitz donde murieron, como dos víctimas más que se sumaron a los millones de seres que fueron aniquilados en los campos de concentración nazis, en lo que estos llamaron la “solución final”.
También, se percibe en su vida y su obra el desarraigo de todo exiliado, el sentimiento de persecución que en todo judío, como era Celan, permanece siempre en esa continua huida imposible del recuerdo del Holocausto, lo que le hacía pensar que los ataques que recibía su obra, acusada de plagio por la viuda del poeta franco-alemán Yvan Goll, la periodista  francesa llamada Claire Aissmann, quien después tomaría el apellido de su marido, que le acusaba de haber plagiado  versos de su marido que había mantenido gran amistad con Celan. Todo para el poeta era producto del sentimiento antisemita que aún anidaba en la sociedad europea después de la II Guerra Mundial.
            En esta obra de atmósfera asfixiante y densa, por las fuertes personalidades de sus personajes, las terribles vivencias que vivieron y que se van desgranando, capítulo a capítulo,, en una secuencia temporal continuada que va llevando a la narración a través del oscuro túnel del tiempo, en el que se imbrican las dolorosas vivencias de quienes no aceptaban el nuevo mundo nacido de la II Guerra Mundial, porque todo lo que había en él les resultaba igual de viejo, caduco, inútil y falso en sus promesas de cambio y de un nuevo amanecer para la Humanidad, promesas en las que no creían porque estaban ya heridos de muerte en su capacidad de regenerar la esperanza como tabla de salvación.
            El deterioro psíquico de Celan va en aumento y de forma imparable, lo que le lleva a ser internado en centros psiquiátricos en varias ocasiones y a agredir a su esposa también; a pesar del sincero amor de Bachmann y de su entrega total,  cuya generosidad sin límites y lealtad hacia Celan engrandece su figura y la dota de una gran dignidad. A pesar de ello, tampoco ella sale indemne de este relación apasionada y terrible que atrapa al lector, pero le obliga a dejar la lectura por momentos, por la opresiva carga emocional, trágica y desesperanzada, que se manifiesta en ella, y que Sorel ha querido mostrar en todo su más profundo y evidente  patetismo, porque las vidas de esos dos grandes escritores estaban desde el principio marcadas por la tragedia y sin posibilidad de salvación alguna.
            En la novela aparecen personas de la importancia del filósofo Heidegger, Hannah Arendt, que fue amante en su juventud del famoso filósofo y después se convirtió en una famosa politóloga en EE.UU.; Max Frisch, dramaturgo y novelista suizo en lengua alemana que fue amante de Ingeborg Bachamann en las temporadas de desencuentro con Celan; Thomas Bernhard, el famoso poeta, dramaturgo y novelista austríaco, por citar sólo unos pocos, personajes que no son simples nombres citados, sino que tuvieron relación directa por diversas causas con Celan y forman también parte de la narración.
            Esta novela, pues, no es una obra de ficción, sino una biografía novelada de cuatro vidas, en las que destaca las de Celan y Bachmann como punto de partida y reflexión que les sirve a Tristán y Alma – ¿Acaso es Tristán  el alter ego de Andrés Sorel, pues conoció a Celan en la realidad?-, para ir relatando la suya, aún sabiendo que Paul e Ingeborg ya no  pueden contar su pasado y sus múltiples desventuras a no ser a través de sus obras y en las voces de los narradores; pero ellos dos sí tienen un presente en el que hablan de su propia historia mientras van desgranando la de Celan y Bachmann que quedaron atrapados en sus propios dramas personales, en su dolor sin remisión ni cura que les llevó hasta la muerte cuando ya estaban lejos uno del otro. Celan se arrojó al Sena el 20 de abril de 1970, una vez ya separado de su mujer,  aunque ya se había ahogado, antes de morir en el río, en las oscuras aguas de la culpa que siempre le acompañó y la imposibilidad de olvidar el horror vivido. Ingeborg falleció a causa de las quemaduras sufridas en un incendio en su habitación, ocurrido tres semanas antes de su fallecimiento,el 17 de octubre de 1973. Dejó su tetralogía inacabada cuyo primer libro Malina es autobiográfico y habla de la destrucción paulatina y psicológica de una mujer por parte de su amante.
            La novela…Y todo el misterio es una obra que entra en el género tan en boga de biografías noveladas, en la que se muestra toda la intensidad de las heridas que el tiempo y la memoria abren en el corazón del ser humano, atrapado en una vida en la que el amor puede ser la única salvación siempre que, a su vez, no se convierta también en una forma de destrucción y tiranía. Novela escrita con un lenguaje depurado y limpio, dotado de una gran dosis poética, sensualidad apasionada, porque en él   la poesía tiene una gran carga que delimita los tiempos narrativos y le presta la sonoridad de esos versos oscuros y simbolistas de Paul Celan, en los que se vierte todo el dolor de quien no pudo asumir su propia y honda soledad interior, la que le llevó hasta los brazos de Ingeborg Bachmann, buscando en ellos su propia redención de hombre que ha perdido la  capacidad de encontrar la paz y el olvido. Bachmann, a su vez, es el bálsamo que cura la herida de Celan, pero va abriéndose a su vez la suya propia que se debate en la soledad y la incomprensión del hombre amado que tiene mujer e hijo, mientras a ella sólo le queda el recuerdo de los momentos que vivieron juntos en un presente veloz que le devuelve después a la soledad más amarga.
            Esta novela es un texto que muestra una capacidad narrativa de Sorel en la que el amor, la pasión,  la sensualidad y el sexo  toman el protagonismo  a través de la expresión poética para plasmarlos  que se pone de manifiesto en toda su plenitud, en un ejercicio estilístico que puede resultar confuso para algunos lectores, en ciertos momentos, cuando los narradores se dirigen el uno al otro y desaparece del primer plano la historia de fondo que contaban. Esto parece, quizás, un recurso narrativo para aliviar durante unos momentos la atmosfera densa, asfixiante y dramática que pone de manifiesto el sufrimiento de los protagonistas y su incapacidad para cerrar las heridas  que el tiempo vivido les ha dejado en la memoria y que aún sangra,  sobre todo ante el recuerdo de un pasado de horror que se enfrenta, en una dualidad dramática que los confunde, a un presente en el que ambos se encuentran y viven la epifanía del amor en plenitud y fugacidad, ajenos al devenir futuro lleno de amargura,reproches, soledad y muerte.
            Esta obra, pues,, es la radiografía literaria de una época, de unos personajes, y de un mundo que aparenta ser nuevo, llevando bajo su máscara las cicatrices del horror que asoló Europa, y que enfrenta a cada uno a la verdad que hay en el corazón humano cuando se enfrenta a otro ser, desnudo de toda falsedad , encontrando en esa profunda verdad el misterio insondable que existe en cada alma y la imposibilidad de llegar hasta ese recóndito lugar donde habita en la más absoluta e inalienable soledad.



Los desayunos del Café Borenes, Luís Mateo Díez

Desayunos del Café Borenes
Los desayunos del café Borenes,
Luís Mateo Díez,
Galaxia Gütemberg,
septiembre 2015

Ana Alejandre

            Luís Mateo Díez en esta nueva obra reúne dos textos que son complementarios. El primero que lleva el mismo título, narra los diversos encuentros de un novelista con sus amigos que asisten a los desayunos en el café de una ciudad literaria de las que pueblan su obra y que el escritor califica como “ciudades de sombra”, quienes conversan y reflexionan en dichos desayunos sobre la realidad y la ficción y el papel que juega en sus vidas esta última.
            El protagonista de esta parte primera, Lezama Vela, que no es otro que el trasunto o alter ego del propio mateo Díez, en estas distendidas y, a veces, acaloradas conversaciones con sus amigos, hace toda una declaración de principios cuando dice que el mayor y más firme compromiso del arte es con la vida, la que siempre es una gran deudora de aquel, y la ficción que forma parte del arte, es la siempre insoslayable y salvadora  plasmación de aquel en forma de obra literaria, porque su esencia es la imaginación, la fantasía y la capacidad creadora del hombre que sin ellas estaría desnudo de toda esperanza, atrapado en la ramplona, muchas veces sórdida y triste realidad en la que habitamos.
            El segundo texto llamado Un callejón de gente desconocida es más personal, en cuanto que exhibe su pensamiento literario y contiene su propio ideario poético sobre lo que es y para qué debe servir la literatura como medio de expresión y de visión del mundo y la realidad que la inspira. Esta segunda parte está inspirada en una afirmación de  Irene Nemirovsky  -escritora de origen ucraniano, nacionalizada francesa y que escribía en francés, que murió en el campo de exterminio de Auschwitz, a consecuencia del tifus, en 1942-, quien  decía que toda gran novela es un callejón llena de gente desconocida, lo que  sugiere el  título de esta segunda parte.
            El simple hecho de que esta obra esté compuesta de dos partes o mitades, no se debe entender como si ambas  se opusieran entre sí en una confrontación dialéctica entre las opiniones vertidas en la primera parte, de todos y cada uno de los asistentes a los desayunos, y las opiniones personales del autor, aunque esta diversidad de opiniones sirve también al lector para contrastar las diferentes ideas que sobre la literatura y el papel que desempeña en la vida de cada uno tiene, en cuanto a ser la proyección de la ficción, la fantasía y la imaginación, para crear otras realidades literarias que son imprescindibles para poder entender la verdadera y compleja  realidad en la que vivimos.
            Todas esas opiniones, tanto en lo que coinciden como en lo que difieren, van definiendo y perfilando como un fiel reflejo a la sociedad confusa y degradada en la que vivimos, en la que la verdadera y gran literatura va perdiendo terreno, lo que demuestra la variedad de supuestos productos literarios en forma de libros, en papel o electrónicos, que llenan el mercado y que no son más que el resultado de la improvisación, la falta de exigencia de una mínima calidad y de profesionalidad de sus autores, porque parecen estar escritos por quienes carecen del  talento y oficio del auténtico escritor y son producto de la mercadotecnia, de la exigencia de novedades en las librerías, y de la banalidad que parece demandar un tipo mayoritario  de supuestos lectores que no buscan calidad literaria, sino libros para leer y olvidar fácilmente, porque no exigen nada  más al lector  que pagar su precio y ofrecen a cambio sólo una fácil manera de matar el tiempo o el aburrimiento.
            Mateo Díez no intenta enfrentar los dos textos a modo de  pugilato literario en la que predomine una sobre otras, aunque sí consigue que el lector pueda apreciar, sopesar y juzgar toda  la variedad de ideas que, sobre la ficción literaria y el oficio de escritor, tienen todos los personajes que la pueblan. Él mismo declara que, como escritor, se define como un creador de personajes y la trama es para él la tramoya –o perchero-, que sustenta y rodea a estos para que puedan así mostrar, a través de sus diálogos, actos y pensamientos, la verdad sobre ellos mismos, que es, en definitiva, la verdad sobre la naturaleza humana encarnada en las múltiples variedades que ofrece el amplio abanico de temperamentos e idiosincrasias. Es esta supremacía de los personajes sobre la trama la que demuestra fielmente esta obra, pues los verdaderos protagonistas son los diferentes y variados personajes que, a través de sus diálogos, van poniendo de manifiesto lo que para ellos es la función de la literatura y el papel que representa en sus vidas y, por ende, también para la variedad de lectores que existen.
            Una de las notas más destacadas de Luís Mateo Diez en toda su obra es la excelente prosa, clara diáfana como el más puro cristal, dotada de un ritmo que le da cadencia y sonoridad a toda la narración que se convierte casi en un concierto coral en el que todos los personajes hablan y se expresan con libertad, pero sin perder en todo momento un tono que varía, según el hablante, entre el humor y la nostalgia de un tiempo ya perdido, el humor y la ironía desencantada,  o la lucidez y el pesimismo ante el futuro de un mundo en el que el amor a la buena literatura se vaya apagando, sustituyendo torpemente por  otras manifestaciones pseudo culturales  ramplonas, banales y adocenadas  para intentar llenar el gran vacío que deje aquélla.
            Los desayunos del Café Borenes es una obra muy interesante que ofrece el propio ideario literario de un autor que es un claro exponente de la buena literatura española actual del siglo XX.